Realizar ejercicios moderados durante el embarazo tiene beneficios para la madre, tanto en el cuidado de su bienestar físico como emocional. La prescripción de actividades debe ser individual y adaptada a cada mujer por el médico que le realiza los controles regulares. Se recomienda no realizar grandes esfuerzos o ejercicios con riesgos de golpes y caídas, priorizando actividades como caminatas, bicicleta fija, natación y elongación.

En un embarazo saludable, la mujer puede aumentar hasta 12 Kg y aquéllas con obesidad o sobrepeso previos hasta 7,5 kg. La actividad física no sólo reduce los factores de riesgo asociados a las enfermedades crónicas, sino que también mejora el estado físico general, favoreciendo la postura, protegiendo contra los dolores de espalda y preparando al organismo para el parto.

Algunos ejercicios para comenzar:

CAMINATAS. Son actividades de bajo impacto que mejoran la capacidad aeróbica. Se recomienda utilizar un calzado adecuado y, si es posible, realizarlas sobre superficies blandas como la tierra.

GIMNASIA ACUÁTICA. Es una buena opción para aquellas mujeres que no realizaban actividad física antes del embarazo. El agua es un ámbito agradable y seguro para realizar ejercicios e ir progresando paulatinamente.

CICLISMO. Es un ejercicio aeróbico sin impacto. Durante el embarazo es preferible el uso de la bicicleta fija, ya sea en forma individual o en clases grupales. Como siempre, al comienzo se debe ser prudente.

Fuente: Ministerio de Salud de la Nación http://www.msal.gob.ar/

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